Es una asamblea representativa de todos los hermanos y de las comunidades (de ahí que la elección de los hermanos se hace por comunidades e individualmente).
El Capítulo toma decisiones sobre cuanto se refiere a la Inspectoría, respetando lo que ya regulan de otra forma las Constituciones y los Reglamentos. Lo que se determina en el Capítulo Inspectorial tiene fuerza obligatoria cuando lo aprueba el Rector Mayor con el consentimiento de su Consejo.
¿Cuál es la dinámica de un Capítulo Inspectorial?
Sus competencias están bien delimitadas en el mismo art. 170 de nuestras Constituciones:
- Establecer todo lo referente a la buena marcha de la Inspectoría
- Buscar los medios adecuados para promover la vida religiosa y pastoral de la Inspectoría
- Estudiar y revisar la puesta en práctica concreta del Capítulo General
- Hacer y revisar el directorio inspectorial
- Elegir los delegados y suplentes para el Capítulo General
La simple exposición de estos elementos nos deja ver ya líneas de santificación que están presentes, de suyo, en todos los capítulos inspectoriales. Hay elementos que destacan con toda claridad como medios de santificación: la reunión fraterna, el sentido de pertenencia, el sentir como propios (comunes) los problemas generales, el espíritu de respeto y obediencia a las Constituciones, el compromiso por la búsqueda de lo bueno (la buena marcha de la Inspectoría), la búsqueda de lo adecuado para promover la vida religiosa y pastoral, el espíritu de obediencia y compromiso con la máxima autoridad de la Congregación (la revisión del CG), la participación corresponsable en la autoridad y el gobierno de la Inspectoría (con el directorio) y de la Congregación (con la elección de los delegados y suplentes para el CG).
La puesta en práctica del Capítulo Inspectorial 2010 es también un momento que la Providencia nos regala para renovar nuestra vida y nuestra vocación. Todo lo que ahora tenemos es providencial, y nuestra misma presencia y llamado vocacional en esta época histórica y no en otra, responde a designios de la Providencia. Dios sabe que hoy es nuestro tiempo y que si nos adherimos fuertemente a su Hijo y nos aferramos a su mano seremos capaces de enfrentar los desafíos que ahora tienen nuestros jóvenes de México.
Volver a Don Bosco para volver a partir de él, convocar a más agentes (incluyendo a los mismos jóvenes) a participar de esta corriente de vida que es nuestra Iglesia y nuestra congregación, evangelizar con el testimonio de nuestra vida en la verdad y en el amor y abrirnos a las nuevas fronteras juveniles, requiere que antes miremos nuestra persona con sinceridad y nos pongamos a la altura del privilegio de haber sido llamados. Que Dios nuestro Señor, María Santísima, San Juan Bosco y los demás santos de nuestra familia intercedan por nosotros en este compromiso.